viernes, 20 de marzo de 2015

cielo

No me hace falta querer tocar el cielo con las manos, mientras tenga sus besos en mis labios. Conocí una sensación que se diferencia entre otras tantas, la necesidad de su calor.
Y es que a pesar de que la vida me tire algunas veces para abajo, de confusiones, y mil bardos, nunca se me podría haber cruzado poder llegar a soltar su mano.
Tiene valor, tiene brillo, yo entendí que su mirada es mejor que tener cualquier luna a mis pies. La intensidad que esconde bajo la ropa, lo blanco de su piel.
Son mil cosas, y certeramente infinitas lo que me hace pensar que es una única persona en el mundo capaz de despertarme tanto amor, pierdo el control por un rato a su lado y me derrito lentamente con su voz.
Su sonrisa.. y una de las experiencias más lindas que hay en la vida.

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