Una ambivalencia sin freno. Impulsos repentinos, una fuerza que grita y
pide por su nombre. La necesidad incontrolable de querer salir corriendo a
buscar su calor.
Me volvía a ver una y otra vez queriendo volver al momento de ese
retrato, de esa foto que congeló el mejor momento de nuestro amor.
Volvía a caer una y mil veces a los pies de sus sonrisas, volvía a verme
paralizada frente a sus encantos. Encantos que me ganaban una y otra vez las
pulseadas. Tiraba la toalla, me ganaba por knock out.
Arrancar de raíz nunca fue fácil, es pensar en soltar al vacío una parte
de la vida para darle titularidad al olvido, que venía jugando siempre de suplente.
Hasta quizás sienta miedo de olvidar, de nunca más volver a tocar su piel.
Quizás el corazón nunca fue roto del todo, las lágrimas quizás nunca
fueron suficientes. Quizás el destino está pidiendo desaforadamente otra
oportunidad para ese amor que parecía tan vital. Quizás debería poner en mute
los pensamiento y darle paso al final..
Quizás. Me falta un poco para el si. Y me falta poco para el no.
**La indecisión se planta firme en la mitad del terreno, otra vez.