Es fácil hacer oídos sordos. Es fácil ponerse una venda en
los ojos y salir a andar, total… no ves, no duele.
Lo fácil tiene sus consecuencias. Si nos engañamos a
nosotros mismos para suponer que de alguna forma mágica las cosas se van a
solucionar nos vamos a romper la cabeza contra pared.
Las soluciones mágicas sólo existen en las telenovelas. Si
nos ponemos una venda en los ojos, algún día nos la tenemos que sacar y cuando
ves, cuando realmente te das cuenta que queres ver, el dolor que te negaste se
potencia. Es como el efecto de la claridad cuando dormís en la oscuridad un
domingo por la mañana.
Afrontar el problema, puede que traiga un dolor, un
malestar. Pero si te lo negás tarde o temprano termina siendo peor.
Tenemos la costumbre de ser hipócritas, y no sólo con los
demás sino también con nosotros mismos. El dolor que te tragas te cae mal, y lo
que parecía sencillo de superar te termina costando caro.
Negación significa una acción de ir en contra de la
existencia o de la veracidad de alguna cosa. La existencia es lo que es, y la
verdad es una sola. Aceptando no sé si es más fácil pero te hace fuerte, y al
final hasta por ahí te das cuenta que ni siquiera vale la pena.
El mundo mismo te obliga a abrir bien los ojos, el mundo
mismo y real te empuja a la certeza. No nos podemos engañar para siempre, “ la
verdad de la milanesa” aparece en cualquier momento.