No me hace falta querer tocar el cielo con las manos, mientras tenga sus besos en mis labios. Conocí una sensación que se diferencia entre otras tantas, la necesidad de su calor.
Y es que a pesar de que la vida me tire algunas veces para abajo, de confusiones, y mil bardos, nunca se me podría haber cruzado poder llegar a soltar su mano.
Tiene valor, tiene brillo, yo entendí que su mirada es mejor que tener cualquier luna a mis pies. La intensidad que esconde bajo la ropa, lo blanco de su piel.
Son mil cosas, y certeramente infinitas lo que me hace pensar que es una única persona en el mundo capaz de despertarme tanto amor, pierdo el control por un rato a su lado y me derrito lentamente con su voz.
Su sonrisa.. y una de las experiencias más lindas que hay en la vida.
viernes, 20 de marzo de 2015
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