Es como un asdfjkldjcvbhjkl que me hace sentir.
Cuántas veces hay que perder para sentirse un perdedor? No me alcanzan las limosnas que me das de vos.
Tarde gris, me despierto, me ordeno o trato de ordenarme. Me voy, vuelvo, y me vuelvo a dormir. Aún así, no hay momento en el que no estes presente. En cada letra estas, en cada paso, en cada rincón, en cada estación revoloteás.
Ironía, mucho más! Yo viviendo en plutón y vos viajando a otra dimensión.
Somos libres pero a la vez estamos presos, a esta enfermedad tóxica de amor. Cadena que nos ata, oxidada por dolor.
Estoy dentro de un laberinto del que no puedo escapar, descifrando tus palabras que no dejan de hacerme mal. No puedo pensar, ni siquiera respirar.
Todo es más difícil, todo es un caos cuando no estas.
Y sí, muchas veces me lo dijeron por ahí. Tengo que aprender a vivir sin vos, tengo que tomar el coraje que dejé olvidado en un cajón.
Tengo que enfrentarte, y hacer de miles de sueños un tropezón.
Debo mantener la cabeza en alto para poder afirmar que esta vez aprendí la lección y decirte en la cara: PUEDO VIVIR SIN VOS.