Cuando te vi a los ojos, supe que ya nada volvería a ser lo
mismo (le dije)
Un flechazo muy adentro, dejándome perplejo el corazón.
Nunca pude coordinar los sentimientos, nunca pude conjugar
las sensaciones en mi interior. Acostumbrada a una rutina asesina, que no mata
pero domina. Me presentó un mundo distinto, una luz que no tiene un fin. Luz
que no todos ven, una luz que no es de color, una luz que se transforma en vino
y se convierte en adicción.
Una adicción tan dulce, tan distante pero real. Me lleva, me
completa, me enloquece, me da paz.
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