jueves, 14 de octubre de 2010

A los seis años la vida es un cuento previsible, los malos son feos, infelices y terminan mal; los buenos son lindos, felices y comen perdices. 
Te divertís con un juego donde los hijos son muñecos o peluches, donde sos la mamá, la ama de casa. 
Qué distinto es cuando vemos que la vida no se ajusta a ese juego infantil. Porque en realidad la vida es otra cosa.
La diferencia entre malos y buenos es más sutil que una cara bonita y un final feliz; la verdadera lucha entre el bien y el mal ocurre cada día en nuestro interior. 
Uno crece y las cosas se vuelven más serias, tu problema principal ya no es que papá no te pudo comprar esa muñeca tamaño real de la jugeteria o que la pelota se haya pinchado y quieras una nueva. 
Estaría bueno vivir cantando como un niño, eternizar el juego infantil, vivir por siempre en un cuento de hadas

1 comentario:

  1. Lamentablemente, como dices tu, la vida es otra amor. Es mas dura y dificil... quisas porque cuando eres niño nada te llega , nada te daña y de grande, todo lo hace.

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